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Patagonia
Es verdaderamente muy difícil
describir la belleza que la cordillera de los Andes brinda
a las provincias de la Patagonia.
Bosques
silenciosos de miles de años de antigüedad se
extienden a lo largo de las costas de agua calma y cristalina.
En las cumbres de las más bellas montañas de
la tierra, la naturaleza se manifiesta por sí misma
en picos graníticos y campos de hielo cuyas lenguas
glaciares desembocan en lagos de incomparable belleza. Y al
sur, Tierra del Fuego y la ciudad más austral de mundo,
Ushuaia, una puerta abierta a la vasta y misteriosa Antártida.
La Patagonia Atlántica
es otra maravilla que merece ser vista: imponentes mamíferos
y aves marinas pasan algunas estaciones en estas ásperas
costas, a donde llegan para cerrar parte de su ciclo de vida.
Colonias enteras de leones marinos juegan sobre los islotes
y los bancos de arena.
En la Península de Valdés, las focas y los elefantes
marinos tienen el más importante enclave continental
del mundo, un lugar mágico donde las ballenas sureñas
vienen regularmente a procrearse (Golfos San José y
Nuevo).
Liebres
patagónicas, ñandúes (avestruces sudamericanas)
y guanacos corren por los planos de las estepas y la colonia
más grande del mundo de pingüinos magallánicos
posee su nido terrestre en Punta Tombo. Este ciclo de vida
se repite desde tiempos inmemoriales y se desarrolla enfrente
de las atónitas miradas de los visitantes.
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